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Patricio Cabrera

Patricio Cabrera

Inicio: 25-03-1991
Fin: 31-03-1991

NOTA DE PRENSA

“Pao-Yu” soñó que estaba en un jardín idéntico al suyo. ‘¿Cómo es posible que haya un jardín idéntico al mío’… …”. Así comienza un relato chino que cuenta la historia de Pao-Yu, que soñó que despertaba en su propia casa, pero que de repente nadie le reconocía. Desamparado en su entorno familiar, confrontado por personas que conoce y ama, pero que no le reconocen ni le responden, y cuyas reacciones le hacen sentirse confundido. Cuando su perplejidad se vuelve insoportable, se despierta y encuentra que la realidad es lo mismo que soñaba.

El mundo pintado de Patricio Cabrera no es imaginario, ni sueño de realidad. Fácilmente uno puede equivocarse y rechazar las imágenes como suaves alteraciones de narraciones dentro de un paisaje, un accesible mundo soñado de neón para que personas como nosotros despertemos dentro de él o caminemos a través de él.

Cabrera distribuye la abstracción en unos términos obvios y casi alineados. De todos los artistas incluidos en esta exposición (Pace Gallery, N.Y.), él reelabora incesantemente la sustancia de la pintura dentro de la abstracción. Cada cuadro está “pronosticado” sobre un sistema externo, un sistema de semióticas invertidas tornadas “decor”, estimulado por nuestras expectativas que están confrontadas dentro de la pintura en términos desfamiliarizados.

La presencia de la decoración, cómo elemento central en una pintura, puede ser confundida fácilmente por un mero esteticismo formal. Contrariamente a este malentendido decorativo, el concepto de “decor” tiene una aplicación específica de pintura, que es distinto al de cualquier noción de decoración agregada o derivada de las artes aplicadas. Su historia en la pintura encuentra su más clara manifestación con Henri Matisse  y posteriormente con Ellsworth Kelly. Dentro del arte contemporáneo, Phillip Taaffe es un artista que continua esta tradición, capaz de combinar el aura del “decor” son a menudo subsumidos por un texto narrativo que emerge, distanciándose así el sujeto de su texto.

La diferencia entre decoración y necesidad en una pintura como la de Cabrera, se nos muestra, cuando las lecturas convencionales de las formas son aplicadas a la pintura como un todo. Si el recurso del marco embellecido, envolviendo el supuesto paisaje, está interpretado como parte del mismo marco pictórico, todavía más cerca de nosotros, fuera de la pintura, ¿cómo funciona la imagen de un mundo dentro de la realidad pintada de otro que está impuesto sobre él?. Después de expuestas estas cuestiones, la distancia relativa del mundo, visiblemente reproducido que se forma desde los alrededores de nuestra realidad vida, disminuye dentro de una ausencia comprimida de espacio, carencia de distancia. Las confrontaciones persisten sólo como rastros de apariciones en la memoria, como visiones conflictivas que se fusionan armoniosamente entrando en un claro foco pictórico, flotando suavemente sobre la táctil superficie.

El sueño de Pao-Yu vuelve, y nosotros reconocemos su validez; un sueño que nosotros mismos podemos haber tenido recientemente. Este sueño nos llega de una cultura extranjera, con su distinta y propia historia, y nosotros sin embargo nos sentimos atraídos inmediatamente por su esencia. El instinto une las imaginaciones, y nosotros nos sentimos a gusto en este otro espacio cultural, pero esto solo es un destino verbal y escrito. En realidad, este sueño existe en miles de lugares por donde deambula, donde no hay lenguaje, ni costumbre, ni cultura familiar. Por supuesto, hay gente, pero son extranjeros. Motivados por impulsos no detectados, ellos ignoran el estatus de nuestras acciones y, como en el sueño de Pao-Yu, la desesperada distancia de lo arcano bloquea el acceso a, incluso, esos pequeños placeres humanos. Y como nosotros describimos esta noción, las pinturas de Cabrera invocan el sueño como su propia ficción. Retan nuestra memoria y comprensión cultural, se burlan de nuestra habilidad televisiva, para decir que hemos estado ahí, ofreciéndonos en fragmentos lugares a los que nunca nos atrevemos a aventurarnos. El código abstracto que une todas estas extrañas recolecciones, es tal, que nosotros somos capaces de dar salida a nuestro espíritu de aventura sin ir a ningún sitio, excepto dentro de la representación misma, en la que caemos entusiasmadamente.

 Rainer Crone and Davis Moos
Traducción: Patricio Cabrera
Catálogo: “Painting Alone”
Pace Gallery
New York.